lunes, 28 de diciembre de 2015

Acuérdate de mi

Llora en silencio mi alma solitaria,
 excepto cuando está mi corazón
 unido al tuyo en celestial alianza
 de mutuo suspirar y mutuo amor.

 Es la llama de mi alma cual lumbrera
, que brilla en el recinto sepulcral:
 casi extinta, invisible, pero eterna...
 ni la muerte la puede aniquilar.

 ¡Acuérdate de mí!... Cerca a mi tumba
 no pases, no, sin darme una oración;
 para mi alma no habrá mayor tortura
 que el saber que olvidaste mi dolor.

 Oye mi última voz.
 No es un delito
 rogar por los que fueron. Yo jamás
 te pedí nada: al expirar te exijo
 que vengas a mi tumba a sollozar.